MANIFIESTO:

La universidad que queremos. Más allá del mercado y la burocracia.

El ambiente universitario actual está enrarecido y se ha burocratizado. La universidad se ve distorsionada por un modelo regido por agentes y demandas ajenas a su misión. Las directrices de agencias de financiamiento y de acreditación, la competencia por estudiantes y proyectos, la ansiedad por situarse en diversos rankings son fuerzas que desfiguran el quehacer universitario, buscando la obtención de resultados inmediatos, la optimización de rendimientos económicos y el liderazgo en la competencia. Esta presión se traspasa a toda la comunidad. Estudiantes, académicos, académicas y cuerpo funcionario deben sobrellevar, cada cual a su manera, un cúmulo de exigencias externamente motivadas que les aleja cada vez más del sentido de la tarea educacional y la búsqueda del conocimiento. Es interesante notar que estos problemas aparecen en universidades de todo el mundo y que diversos autores se refieren a ellos.

 

¿Qué ha ocurrido para que las universidades, instituciones caracterizadas por ser espacios de formación intelectual, ciudadana y profesional, lugares de deliberación y diálogo, de investigación y creación, además de reflexión estratégica sobre problemas nacionales e internacionales, hayan adoptado esta lógica burocrática?  En este documento identificamos algunas de las tensiones más agobiantes que afectan a las universidades, particularmente a las estatales, y mostramos que responden a lógicas institucionales y estructurales del mercado y de la empresa. Lo hacemos con la esperanza de contribuir a una reflexión más amplia que motive la organización y el cambio del actual paradigma.

 

Gestión versus academia

 

Se puede observar una desconfianza creciente hacia el quehacer académico reflexivo, deliberativo y crítico. Las académicas y los académicos son permanentemente monitoreados y controlados por una lógica empresarial. Cada vez con mayor frecuencia el criterio académico es reemplazado por modelos de gestión similares a los utilizados en el mundo de los negocios y de la administración. Hoy, bajo la imposición de agencias internacionales de financiamiento ajenas a la educación (el FMI, el Banco Mundial, la OCDE), las universidades y sus comunidades han quedado bajo el control de comisiones de “expertos” que diseñan las normativas universitarias, dirigen el financiamiento, delinean los currículos, indican lo que se debe enseñar e investigar y definen el carácter de los pregrados y posgrados. Los funcionarios de gestión y finanzas educacionales de agencias de acreditación, ministerios y universidades hoy pesan más que quienes han dedicado toda su vida a enseñar e investigar, a hacer academia.

 

En el nivel institucional esta obsesión por la búsqueda de liderazgo en el mercado se ha reducido a exhibir investigadores/as “top”, departamentos “excelentes” y de “clase mundial”, según la terminología al uso. Esto ha desvirtuado el sentido de lo que debería ser una universidad en Chile y ha convencido a parte del cuerpo académico de que el objetivo de nuestras universidades debería ser reproducir acríticamente los modelos hegemónicos de “grandes” centros mundiales. La universidad es vista como una industria productora de algún bien estándar que sería igual aquí que en Asia, Norteamérica o Europa. La universidad, de este modo, evade reflexionar y conceptualizar la sociedad en la que está inserta, estudiarla y participar en la creación de su futuro, lo que precisamente constituye, en gran medida, su contribución a la humanidad. Incluso la lengua que se habla es despreciada, ni que decir las lenguas originarias.

 

Indicadores versus criterio académico

 

La universidad para mejorar requiere evaluar permanentemente su labor. Para este fin, en lugar de la reflexión y el criterio de la experiencia, se han privilegiado excesivamente los indicadores, convirtiéndolos en los hechos en la principal métrica de calidad y éxito académico. Cursos, clases y evaluaciones, aspectos centrales del proceso educativo y del ser académico, han pasado a regirse por directrices emanadas de unidades de “expertos” que indican cómo y qué debería enseñarse y con qué rúbrica evaluar. El profesorado universitario debe limitarse a implementar los procedimientos e innovaciones “docentes” ideados por esos administradores. Del mismo modo, el hacer de investigadores e investigadoras se ha reducido a publicar papers indexados por ISI, ganar proyectos o “apalancar” recursos para la universidad. Por su parte, cada estudiante es valorado sólo por los cursos aprobados, los promedios de notas, los años que demora en terminar la carrera, y finalmente su empleabilidad y sueldo al egresar. No se reconoce –peor, se castiga–a quien se desvía de estas métricas por comprometerse en actividades sociales, políticas, artísticas, deportivas o incluso en exploraciones más amplias en el campo académico.

 

El problema aquí no es la inadecuación de tal o cual indicador particular, sino el hecho de que los indicadores y sus resultados se han transformado en un fin en sí mismo. Estas métricas muestran una simplicidad escalofriante y ponen un marco numérico y unidimensional a una tarea compleja cuyo fin es explorar lo nuevo, lo no medible aún. Las consecuencias de esto han sido la uniformización del currículum y la mecanización de la enseñanza, lo que lleva directamente a la repetición y al aburrimiento, a matar cualquier espíritu creativo y de inventiva. Los matemáticos hace siglos advirtieron las limitaciones del espacio numérico unidimensional y desarrollaron nociones de espacios multidimensionales más aptos para fenómenos complejos.

Competencia versus colaboración académica 

Actualmente, el fin último de la universidad sería acreditarse para poder competir por prestigio y fondos que le permitan triunfar en el mercado de la educación superior. Esto ha llevado a la instalación progresiva de la competencia entre instituciones, facultades, departamentos, proyectos, académicos/as, estudiantes y funcionarios/as.

La comunidad se transforma en una lucha de poderes por mantener un lugar en la academia. La escasez de recursos y la competencia han llevado a privilegiar ciertas líneas de investigación, lo que dificulta la posibilidad de explorar otros ámbitos.  Pocos investigadores concentran grandes presupuestos de investigación, éstos mutan al poco andar en gestores que desarrollan grandes redes y ganan los grandes proyectos. Otros, en especial los jóvenes, trabajan bajo ellos, con contratos crecientemente precarios. Sin redes ni recursos, van quedando atrás. La concentración de capital, una estrategia exitosa en el ámbito de los negocios, se ha convertido para la academia en la destrucción de sus principales características: la cooperación, la reflexión, el diálogo, la deliberación, la búsqueda y la experimentación.

Bajo esta lógica de competencia, la convivencia y el clima interno de las universidades se han enrarecido. Profesores y profesoras son tironeados por cientos de tareas mecánicas y asuntos externos a lo académico, sin espacios ni tiempo para compartir con estudiantes y con la comunidad. El estudiantado sufre explícitamente un modelo que los presiona, desmotiva y afecta su salud mental. Las respuestas adaptativas al sistema son “carnavales” los viernes, ausentismo a clases cada vez más predecibles y repetitivas, y paralizaciones que muchas veces parecen protestas de brazos y mentes caídos para detener una máquina que los asfixia y les impide desarrollar sus vidas. Finalmente, el estamento funcionario es cada vez más excluido de la comunidad y sufre la precarización de su condición laboral. El efecto de todo esto es una pérdida de sentido del ser universitario.

La Universidad que necesitamos

Lo anterior es suficiente para dar una idea de las preocupaciones que queremos destacar. Hay suficiente diagnóstico sobre ello. La indignación ayuda a llamar la atención, pero no es suficiente. Necesitamos un discurso público que sea consistente y continuo, firme y a la vez dialogante, sobre estos problemas. Por ello, queremos proponer una reflexión sobre nuestras instituciones y su futuro.

¿Qué es la universidad? La pregunta no es ociosa hoy. Cuarenta años de encono contra las universidades han naturalizado la idea de que ellas deberían ser instituciones dedicadas solo a entregar competencias para la vida laboral de los individuos. La formación para la ciudadanía, la reflexión sobre la sociedad, la discusión del futuro estratégico del país, el papel de las artes y las humanidades para avanzar a una sociedad más humana aparecen como temas suntuarios. Así vista, la universidad sería una empresa cuyos objetivos y recursos hay que optimizar: el reino de las necesidades, de lo inmediato y del presente se ha apoderado del espacio de las ideas, de la creatividad, del futuro, de lo que es la universidad por antonomasia. Lejos de la estrategia, lejos de la innovación, lejos de pensar el futuro, ni soñar con la utopía. En vez de “aquí se crea el futuro” la consigna de la universidad de los gestores es “aquí se administra el presente”.

Queremos, con este texto, llamar a la comunidad universitaria a enfrentar la homogenización del pensamiento y del quehacer universitario, a organizarnos para pensar la universidad, la sociedad y el país que queremos. Esta es una tarea urgente por los tiempos en que vivimos, donde las normas y las prácticas que se nos quieren imponer pretenden convertir la universidad en una industria de productos en serie. Queremos llamarles a trabajar por una universidad que vaya más allá del día a día y las limitaciones que buscan implantarse como presente, que sea un espacio de reflexión, de pensamiento, de creación para todas y todos sobre el destino que tenemos en común. Una universidad donde las artes, concebidas tradicionalmente como adorno del espíritu, promuevan un nuevo conocimiento que se genere y regenere constantemente para expresar la trama simbólica de la sociedad; donde las humanidades contribuyan al desarrollo de las subjetividades críticas y reflexivas, revelando capas de sentido que nos permitan desarrollar “nuevos experimentos en las maneras de vivir”; donde las ciencias sociales exploren los cambios en los procesos de socialización e individuación y aporten a la transformación social; donde las ciencias de la salud se hagan cargo de los desafíos de los cambios y redefinición de los límites de la vida, del envejecimiento y la muerte; donde los estudios de las ciencias naturales y las ingenierías se preocupen de la transformación y redefinición de la naturaleza y de sus desafíos y compromisos éticos con la sustentabilidad del ambiente; donde las ciencias de lo artificial y de lo simbólico exploren las posibilidades y límites de la emulación de la mente humana y de la razón. Y donde estas áreas de saber puedan dialogar y nutrirse entre sí, traspasando los límites de las facultades para una mejor comprensión de la naturaleza, la sociedad y la cultura. Es una responsabilidad con la humanidad toda. Suena ambicioso, pero estamos seguros de que es lo que las nuevas generaciones esperan de sus universidades.

Más información 

ADHESIONES

Para adherir enviar un correo electrónico a manifiesto.universidades.2019@gmail.com  indicando nombre, apellido(s), Facultad e Institución. Las adhesiones van siendo agregadas en orden alfabético por apellido.

  • Fernando Acevedo Calamet, Centro de Estudios sobre Políticas Educativas (CEPE), Universidad de la República, Uruguay
  • Marcia  Adams M., Departamento de Humanidades y Arte, Universidad de Los Lagos
  • Ernesto Águila, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Marcela Apablaza Santis, Escuela de Terapia Ocupacional, Facultad de Medicina, Universidad Austral de Chile
  • Carolina Aparicio Molina, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Beatriz Arancibia Gutiérrez, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Pablo Aravena Núñez, Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad de Valparaíso
  • Claudia Araya Castillo, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Elisa Araya, Facultad de Artes y Educación Física, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Nelson Arellano Escudero, Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Viña del Mar
  • Gonzalo Arqueros, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Paula Arrieta, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Jenny Assaél, Facultad Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Cristian Atala, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Fernando Atria, Facultad de Derecho, Universidad de Chile
  • Raúl Atria, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Octavio Avendaño, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Adrián Baeza Araya, Dpto. Estudios Pedagógicos, Universidad de Chile
  • Luis Ricardo Baeza Correa, Facultad de Humanidades, Universidad de La Serena
  • Valentina Bahamondes Acevedo, Facultad de Artes y Educación Física, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Julia Baltar De Andrade, Facultad de Filosofía y Educación, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Jonnefer Barbosa, Departamento de Filosofía, PUC-SP, Brasil
  • Pablo Barceló, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile
  • Cecilia Bastarrica, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile
  • Marcela Bizama Muñoz, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Francesca Bonfanti Casareggio, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Margarita Bórquez Quintas, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Alejandra Botinelli, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Alejandra Brito, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Concepción
  • Eugenia Brito, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Patricio Bustamente, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Jesús Arturo Caamal Maldonado, Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Universidad Autónoma de Yucatán, México
  • Rodrigo Cabrera del Valle, Escuela de Trabajo Social, Universidad de Valparaíso
  • Pablo Cabrera P.,  Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Jaime Campos M., Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile
  • Ana Calle Carrasco, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Atacama
  • Pamela Cartes Araya, Facultad de Humanidades, Universidad de La Serena
  • Yuri Carvajal, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Gastón Carvallo Bravo, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Bruce Cassels, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile
  • Jorge Costadoat, Facultad de Teología, Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Borja Castro Serrano. Facultad de Educación y Ciencias Sociales, Universidad Andrés Bello
  • Guillermo Castro, Facultad de Filosofía y Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Diego Catalán, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Cristián Ceruti Mahn, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Valparaíso
  • Soledad Concha, Facultad de Educación, Universidad Diego Portales
  • Marco Corgini Videla, Departamento de Matemáticas, Universidad de La Serena
  • Roxanna Correa Pérez, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Pablo Corvalán Reyes, Facultad de Historia, Geografía y Letras, Universidad Metropolitana
    de Ciencias de la Educación
  • Alejandra Crocco Valdivia, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Kamal Cumsille, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Violeta Chang, Facultad de Ingeniería, Universidad de Santiago de Chile
  • Soledad Chávez Fajardo, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Miguel Chávez Guerra, Neurología, Hospital de Castro
  • Yunny Chávez Vega , Facultad de Medicina, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Jonás Chnaiderman Figueroa, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Lucía Elena de la Fuente Jiménez, Dep. Acuicultura y Recursos Naturales, Universidad de Los Lagos
  • Josefina de la Maza, Centro de Investigación en Artes y Humanidades, Universidad Mayor
  • Armando Di Filippo, Facultad de Ciencias Sociales,  Universidad Alberto Hurtado
  • Gonzalo Díaz, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Emily Dobbs Díaz, Facultad: Filosofía y Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Darcie Doll, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Alejandra Engler, Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad de Talca
  • José Patricio Escorza Walker, Depto. de Formación Pedagógica, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Claudia Espinoza Carramiñana, Escuela de Trabajo Social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Patricia Estrada Mancilla, Facultad de Ciencias Básicas, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Marisol Facuse, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Maria Soledad Falabella Luco, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Cosme Farfán Sanhueza, Facultad Ciencias Sociales y Comunicaciones, Universidad Santo Tomás Santiago
  • Miguel Farías, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Chile
  • Eduardo Fermandois, Facultad de Filosofía, P. Universidad Católica de Chile
  • Diego Fernández H., Instituto de Filosofía, Universidad Diego Portales
  • Francesc Xavier Ferraro Castillo, Facultad de Ingeniería, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Rodrigo Ferrer Urbina, Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, Universidad de Tarapacá (Arica)
  • Ana María Figueroa Espínola, Facultad de Filosofía y Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • María Isabel Flisfisch, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Italo Fuentes Bardelli, Facultad de Historia, Geografía y Letras, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Federico Galende, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Margarita Garcés Silva, Facultad Medicina, Universidad de Valparaíso
  • Nicolás García, Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile
  • Carolina Paz Garín Correa, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Fabiola Ivonne Gómez Cruz, Facultad de Medicina, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • María Eugenia Góngora, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Fermín González, Facultad de Odontología, Universidad de Chile
  • Bernardo González, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Cristian González Arias, Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Marcela González Barrientos, Facultad de Filosofía y Educación, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Corina González-Weil, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Marina Gabriela Grabivker Novakosky, Escuela Educación Parvularia, Facultad de Medicina, Universidad de Valparaíso
  • Olga Grau, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Jorge Gregoire Ibañez, Facultad de Medicina, Universidad de Valparaíso
  • Rodolfo Jiménez Cavieres, Escuela de Arquitectura, Universidad de Santiago de Chile
  • Debbie Guerra Maldonado, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile
  • Claudio Guerrero Valenzuela, Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Nicolás Guiliani, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile
  • Claudio Gutiérrez, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile
  • Gonzalo Gutiérrez, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile,
  • Esteban Hadjez Berríos, Departamento de Salud Pública, Universidad de Valparaíso
  • Mauricio Henríquez, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Mónica Hernández Magofke, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile
  • Amanda Huerta, Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile
  • Luis Huerta Torchio, Facultad de Ingeniería, Universidad de Talca
  • Marcela Jamett Domínguez, Departamento de Ingeniería Eléctrica, Universidad de Santiago de Chile
  • Gladys Jimenez Alvarado, Observatorio de Responsabilidad Social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Nevenka Juretic, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Rodrigo Karmy, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Raissa Kordic Riquelme, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Walter Koza, Facultad de Filosofía y Educación, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Willy Kracht, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile
  • Gustavo Labbé Morales, Facultas de Ciencias, Universidad de La Serena
  • María Loreto Ladrón de Guevara G., Departamento de Física, Universidad Católica del Norte
  • Néstor Lagos Wilson, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • María Laura Lattanzi Vizzolini, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Edmundo P. Leiva Lobos, Facultad de Ingeniería, Universidad de Santiago de Chile
  • Daniela Leyton, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Concepción
  • Matilde López, Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile
  • Paulina López Orellana, Facultad de Medicina, Universidad de Valparaíso
  • Mercedes López, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Juan Pablo Luna, ICP y Escuela de Gobierno, P. Universidad Católica de Chile
  • Mónica Manhey Moreno, Departamento de Educación, Facultad de Ciencias Sociales
  • Matías Marchant R. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Alan Martin, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Yves Martin, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile
  • Carlos Martínez, Departamento de Ciencias Exactas, Universidad de Los Lagos
  • Constanza Martínez, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Luz Ángela Martínez, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Ricardo Martínez-Gamboa, Escuela de Literatura Creativa, Universidad Diego Portales
  • Gonzalo Martínez García, Facultad de Arquitectura, Música y Diseño, Universidad de Talca
  • Gabriela Martini,  Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Felipe Meyer Cohen, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad de Concepción
  • Rosamel Millaman Reinao, Departamento de Antropología, Universidad Católica de Temuco
  • Gastón Molina, Facultad de la Salud, Universidad Central
  • María Carmen Molina Sampayo, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Andrés Moreira-Muñoz, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Héctor Moreno Barrera, Departamento de Matemáticas, Universidad de La Serena
  • Alberto Moreno Doña, Escuela de Educación Parvularia, Facultad de Medicina, Universidad de Valparaíso
  • Rodrigo Moulian, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile
  • María Elena Muñoz, Facultad de Artes, Universidad de Chile
  • Graciela Muñoz Zamora, Facultad de Filosofía y Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Cristóbal A. Navarro Guerrero, Facultad de Ciencias de la Ingeniería, Universidad Austral de Chile
  • Alejandra Nocetti de la Barra, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Cristián Juan Noemi Padilla, Facultad de Humanidades, Universidad de La Serena
  • Adrián Ocampo, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Nicolás Olguín Aguilera, Facultad de Estudios Interdisciplinarios, Universidad Mayor
  • Bárbara Olivares Espinoza, Facultad de Psicología, Universidad Diego Portales
  • Pablo César Olivos Jara, Facultad de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Universidad de Castilla La-Mancha, España
  • Valeria Opazo Neumann, Facultad: Humanidades, Universidad de La Serena
  • Cristian Ortega B., Escuela de Psicología, Universidad UNIACC
  • Carlos Ossandón, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Carlos G. Osorio Abarzúa, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Jorge Osorio Baeza, Facultad de Educación, Universidad Católica de la Santísima Concepción
  • Juan Ovalle, Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile
  • Héctor Manuel Oyarce Espinoza, Departamento de Política y Gobierno, Universidad Alberto Hurtado
  • Kemy Oyarzún, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Claudio  Oyarzún Chávez, Formación Fundamental, Universidad de Talca
  • Pablo Oyarzún Robles, Facultades de Artes y de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Mario Parada Lezcano, Facultad de Medicina, Universidad de Valparaíso
  • Lorena Paredes, Facultad de Salud, Universidad de Los Lagos
  • Víctor Parraguez, Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias, Universidad de Chile
  • Christian Peñaloza Castillo,  Depto. Fonoaudiología, Universidad de Chile
  • Carla Peñaloza Palma, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Inés Pepper, Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
  • Maria Victoria Peralta Espinosa, Facultad de Ciencias Sociales y Educación, Universidad Central
  • Jorge Pérez, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile
  • Roxana Pey, Cátedra de Género Amanda Labarca, Universidad de Chile
  • Natalia Picaroni Sobrado, profesora en varias universidades del sur austral de Chile
  • Sixtina Pinochet Pinochet, Escuela de Educación, Universidad Católica del Norte
  • Pía Poblete Segú, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile
  • Cristián Prado Ballester, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.
  • Alvaro Promis, Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile
  • Fernando Quesada, CONICET-Universidad Nacional de Cuyo, Argentina
  • Christian Ramonda González, Carrera de Medicina, Universidad de Valparaíso – Campus San Felipe
  • Rolando Rebolledo Berroeta, Facultad de Ingeniería, Universidad de Valparaíso
  • Juan Redmond, Instituto de Filosofía, Universidad de Valparaíso
  • Jesús Redondo Rojo, Psicología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile
  • Irene Renau, Facultad de Filosofía y Educación, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • María Elena Retamal Ruiz, Departamento de Artes Visuales, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • María Isabel Reyes Espejo, Facultad de Filosofía y Educación, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Leonora Reyes Jedlicki, Departamento de Estudios Pedagógicos, Universidad de Chile
  • Carolina H. Ribeiro, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Patricio Riquelme, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Ana María Risco N., Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Alberto Hurtado
  • Rodrigo Robert Zepeda. Instituto de Filosofía. Universidad de Valparaíso.
  • Rodrigo Rocha Pérez, Facultad de Historia, Geografía y Letras, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Raúl Rodríguez, Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje, Universidad Católica de Valparaíso
  • Javier Rodríguez Pino, Departamento de Artes Visuales, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Anita M. Rojas, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile
  • Darío Rojas, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Luis Emilio Rojas A., Facultad de Derecho, Universidad Alberto Hurtado
  • Braulio Rojas Castro, Centro de Estudios Avanzados, Universidad de Playa Ancha
  • Hugo Rojas C., Facultad de Derecho, Universidad Alberto Hurtado
  • Domingo Román Montes de Oca, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Chile
  • Minerva Rosas Villarroel, Escuela de Pedagogía, Universidad de Los Lagos- Osorno
  • Carlos Ruiz-Schneider, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Valeria Sabaj, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Omar Sabaj Meruane, Facultad de Humanidades, Universidad de La Serena
  • Scott Sadowsky, Facultad de Letras, Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Paulina Saldias Guerra, Escuela de Trabajo social, Universidad Católica Silva Henríquez
  • Pablo Salvat B., Departamento Política y Gobierno, Universidad Alberto Hurtado
  • Mauro San Martín, Facultad de Ciencias, Universidad de La Serena
  • Andres F. Sarrazin, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Rosa Scherson, Departamento de Silvicultura y Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile
  • Rodolfo Schmal Simón, Académico Part Time, Facultad Ingeniería, Universidad de Talca
  • María Olga Samamé B., Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Wolfgang Egon Schröder, Facultad de Humanidades, Universidad de Santiago de Chile
  • Rodrigo Sepúlveda, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Susana Serra Sepúlveda, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Rebeca Silva Roquefort, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile
  • Juan Pablo Silva-Escobar, Centro de Investigaciones en Artes y Humanidades (CIAH), Universidad Mayor
  • Jeanne W. Simon,  Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad de Concepción
  • Cristián Simonetti, Programa de Antropología, Pontificia Universidad Católica
  • Juan Carlos Skewes V., Departamento de Antropología, Universidad Alberto Hurtado
  • Enzo Solari, Facultad de Derecho, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • María Eugenia Solari Alberti, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile
  • Guillermo Soto, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Pamela Soto Vergara, Facultad de Educación y Ciencias Sociales, Universidad Andrés Bello
  • Lorena Souyris Oportot; LEGS (Laboratoire des études de genre et de sexualité), Université Paris 8, Université Paris Nanterre, CNRS, Francia
  • Bernardo Subercaseaux, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Ximena Tabilo Alcaíno, Departamento de Lingüística, Universidad de Chile
  • Gladys Tapia, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Andrés Maximiliano Tello, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Playa Ancha
  • Willy Thayer, Facultad de Filosofía y Educación, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Manuel Tironi, Instituto de Sociología, P. Universidad Católica de Chile
  • Héctor Toledo Araya, Facultad de Medicina, Universidad de Chile
  • Iván Torres Apablaza, Facultad de Educación y Ciencias Sociales, Universidad Andrés Bello
  • Sergio Toro-Maureira, Departamento de Administración Pública y Ciencia Política, Universidad de Concepción
  • Cristhian Uribe Valladares, Departamento de Música, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
  • Bernarda Urrejola, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Sergio Villalobos-Ruminott, Departamento de Lenguas y Literaturas Románicas, Universidad de Michigan
  • Alejandro Varas, Departamento de Psicología, Universidad de Playa Ancha, Valparaíso
  • Hiram Vivanco Torres, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile
  • Jorge Weil Parodi, Departamento de Gobierno y Empresas, Universidad de Los Lagos

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